Casi sin quererlo, me encontré hablando en inglés en un despacho de la facultad y con el avance de los minutos en el reloj, aumentaban las probabilidades de emprender una nueva aventura. Me veía acabando Organización Industrial fuera de “casa” y, lo que era una alternativa más para continuar progresando profesionalmente, se convirtió en una realidad.

Hoy escribo esta primera publicación desde Alemania y lo hago con una sensación un tanto agridulce. Por un lado la separación de tu entorno más directo, que nunca es fácil (y cuando toca, toca). Por el otro, me encuentro en la situación oportuna para hacer un buen trabajo, vivir una gran experiencia y prosperar, tanto a nivel personal como profesional. Equilibrio al fin y al cabo. Además, soy consciente de que muchas personas no han tenido, tienen o tendrán la posibilidad de disfrutar de un plus de formación como este. Y los que me conocen saben que he venido aquí a darlo todo, a aprovechar todas y cada una las oportunidades, a exprimir hasta el último momento.
En cuestión de días he concretado el tema sobre el que versará mi PFC (proyecto final carrera). La idea, que ha sufrido ciertas modificaciones desde su enfoque inicial (partí con la intención de desarrollar una idea de negocio relacionada con el reciclaje y ésta ha evolucionado hacia el equilibrio de ecosistemas), relaciona management y naturaleza. Y aunque todavía es un concepto “muy verde“, y tiene que madurar, es una propuesta muy interesante.
Y finalizo. Aprovecho estas líneas para agradecer tanto a las personas que han hecho posible que yo pueda estar aquí, sin quitarme mérito por haberlo conseguido y haberlo peleado hasta el último momento, como a las que han colaborado y colaborarán aportando su granito de arena en el proyecto. Sabéis quienes sois. Manos a la obra!